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La importancia de descansar en vacaciones está directamente relacionada con la consecución del bienestar físico, psíquico, emocional y espiritual de la persona.

Para tener un verdadero descanso que permita desconectar por completo de los quehaceres laborales y recargar pilas para la vuelta, es imprescindible una ruptura total con nuestra rutina, es decir, que se note que estemos de vacaciones y no sólo lo parezca.

 

Los expertos recomiendan tomarse al menos dos semanas seguidas de vacaciones. No debemos olvidar que la función de las vacaciones no es sólo la de descansar, sino la de recargar pilas para volver al trabajo y a la rutina con mejores energías. Cuando estás relajado es cuando todo fluye, y es cuando te vienen las mejores ideas, cuando estás más creativo y cuando a lo mejor encuentras la solución que estabas buscando.

 

Según los expertos, existen 5 claves para conseguir desconectar durante las vacaciones:

 

  1. Dejar el trabajo cerrado

Antes de irnos de vacaciones, es aconsejable dejar el trabajo cerrado y controlado, avisando, por ejemplo, a los compañeros de lo que falta, de dónde está esto o aquello… para así, poder irnos más tranquilos.

 

  1. No mirar el correo (o sólo un rato)

Una vez que ya estemos de vacaciones, una regla de oro por excelencia es no mirar el correo del trabajo pero, a veces, es difícil desconectar del todo (la responsabilidad, el tipo de trabajo, etc.). Hay a quien le produce más ansiedad no mirar los correos que mirarlos; por ello, en esos casos, es aconsejable que en vez de mirar el móvil a cada rato, se dedique un tiempo del día a hacerlo, y después tener todo el resto del tiempo para disfrutar sin pensar en nada más que en las vacaciones.

 

  1. Cambiar la rutina

Es importante que se note que estemos de vacaciones y, por ello, debemos cambiar de rutina por completo. Esto supone un reto y un estímulo para el cerebro: moverte, cambiar, hacer cosas que no se hacen normalmente, salir de tu zona de confor.. Por ejemplo, si se vive cerca del mar, hay que ir a la sierra o la montaña y caminar por el monte durante unos días, y así se ve algo distinto a lo que se ve siempre.

 

  1. Compartir las vacaciones

No cabe duda de que compartir con nuestra familia y amigos es una de las cosas más positivas que tienen las vacaciones. Cuando estamos con otras personas es tiempo que pasamos mucho más felices que cuando estamos solos. Compartir con otros nos hace sentir muy bien. Por esa razón debemos disfrutar del tiempo sin prisas, no ser tan rígidos, mejor tomarse las cosas de forma más relajada y entender que los planes pueden no salir como uno quieren. Es mejor no obsesionarnos con la idea de que las vacaciones deben ser perfectas, porque esto es sinónimo de frustración. Basta que sean descansadas y reparadoras.

 

  1. Momento para reflexionar

Las vacaciones son un momento idóneo para reflexionar sobre nosotros mismos, para reencontrarse con uno mismo y establecer nuevos objetivos y metas a alcanzar, no sólo laborales, sino personales.

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