28
jul

shutterstock_80404600

 

Insolaciones, golpes de calor, lipotimias, quemaduras por el sol, enfermedades que ya existían y se agravan… De sucesos de verano están los informativos llenos. Pero también hay otros muchos efectos de las altas temperaturas que nos alteran y no salen por la tele.

 

En los niños pequeños es común la dermatitis por calor, que se produce por la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas y eso hace que aparezcan granitos. En los adultos, se incrementa la retención de líquidos, sobre todo en las piernas, como consecuencia de la vasodilatación; la pérdida de sales y agua que conlleva la sudoración puede ser la causa de calambres y contracturas musculares dolorosas; y puede darnos un agotamiento por calor si tenemos que pasar mucho tiempo seguido expuestos a altas temperaturas (sobre todo de pie) hasta la clásica lipotimia, que tiene su explicación: la vasodilatación periférica que se produce como respuesta al calor intenso, junto a la pérdida de líquido por el sudor, supone que la sangre retorne con mayor dificultad al corazón.

 

¿Qué le pasa a la mente?

El calor incrementa la irritabilidad e incita a una conducta más agresiva, según un artículo publicado en Psychiatric Services por el equipo de Antoni Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Barcelona. Asimismo, es conocido que en la época del año de mayor luminosidad empeoran los cuadros eufóricos y maníacos. Un estudio realizado en el Centro de Salud La Unión en Murcia analizó los datos de los informes de urgencias del Hospital Psiquiátrico Román Alberca durante 9 años, y los enfrentó con los partes meteorológicos locales. El resultado fue sorprendente: los días con brisas y vientos del este crecieron las urgencias psiquiátricas (también las jornadas cubiertas y lluviosas), los delirios crecieron con una humedad superior al 60% y los trastornos obsesivos compulsivos con temperaturas superiores a 30 ºC.

 

¿A qué grados se vive con bienestar?

La sensación de bienestar en el hogar o el rendimiento laboral en la oficina dependen de muchos factores, uno determinante es la temperatura. Tanto es así, que según Araceli de la Fuente, Senior Marketing Manager de la División de Aire Acondicionado de LG España, fijar entre 24 y 25 ºC el termostato de nuestro aparato de aire acondicionado asegura un mayor confort en casa y un incremento del rendimiento en el trabajo. Sin embargo, estos días en que el calor aprieta especialmente, “es lógico que cuando llegamos acalorados de la calle, pongamos el aire a tope y a temperaturas por debajo del punto de confort humano, lo cual es un grave error”, advierte.

Si en la oficina la temperatura no alcanza los 22ºC o supera los 26ºC, será muy difícil concentrarse

Doctora Carmen Diego

 

Al margen de sus efectos sobre la productividad laboral, el uso del aire acondicionado ha estado asociado durante mucho tiempo a numerosas afecciones siendo los resfriados y los problemas respiratorios los más comunes. Sin embargo, la doctora Diego afirma que “el verdadero riesgo para la salud no son los aparatos de aire acondicionado en sí mismos, sino los gérmenes depositados en los conductos de ventilación que el aire acondicionado puede transportar hasta las vías respiratorias donde pueden desencadenar problemas”. Así mismo, el doctor Manuel J. Ruiz Polaina, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Sanitas La Moraleja, considera que los principales causantes de las infecciones en las vías respiratorias son “las bajas temperaturas a las que a veces se ponen estos equipos, la sequedad del ambiente que producen y los cambios bruscos de temperatura entre el interior y el exterior del edificio”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *