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Cada cierre de ciclo trae consigo la oportunidad de empezar de nuevo. En estas fechas de fin y nuevo inicio, la vida nos regala un cuaderno en blanco con 365 hojas listas para que escribas o dibujes en ellas y para que sean decoradas y cuidadas como nosotros mismos decidamos.

 

Según los estudios, el 45% de las personas se proponen al menos una meta en año nuevo. El 25% de las metas propuestas para el Año Nuevo se olvidan en la primera semana del año; y sólo 8% de las personas las cumplen con éxito.

 

En orden de importancia los propósitos más relevantes se refieren a perder peso, ser más organizado, gastar menos y ahorrar más, disfrutar de la vida plenamente, mantenerse en forma, aprender algo nuevo, dejar de fumar, ayudar a otros, enamorarse y pasar más tiempo con la familia.

 

¿Sabías que las personas que hacen una lista de propuestas concretas aumentan hasta 10 veces la probabilidad de cumplir sus metas?

 

Aquí están algunos buenos consejos para ser efectivo a la hora de escribir tus propósitos del nuevo año:

 

  1. Agradece

Al llenar tu mente de gratitud, generas abundancia en tu vida. Mientras más agradeces más recibes. Así funciona, cuando eres más consciente de todo lo bueno que tienes y que recibes, más cosas llegan a tu vida, es un gran círculo virtuoso.

 

  1. Medita, come saludablemente y descansa.

Mente sana en cuerpo sano. Integra estas prácticas de vida a tu día a día y tendrás más energía, un mejor ánimo y gran actitud para realizar tus tareas diarias.

 

  1. Auto motívate

No esperes a que nadie lo haga por ti. Motivación es entender qué es lo que te mueve. Cada quien tiene motivos distintos, muchos compartimos el trabajar y producir para generar lo necesario para darle una buena vida a nuestra familia, comprar una casa, un auto, irnos de vacaciones, para prever el futuro.

 

  1. Establece metas y ¡respetarlas!

Es un tema de compromiso personal, si no cumples contigo mismo ¿cómo lo harás con los demás?. El tema de las metas debe ser sistemático, plantéate: ¿Qué quiero? ¿Para cuándo lo quiero? ¿Cómo le voy a hacer? Imagina que tu meta es un viaje: Establece a dónde, para cuándo, cuánto cuesta, lo que tendrás que trabajar y ahorrar para lograrlo.

 

  1. Aprende todos los días.

Un día en el que no aprendes nada es un día desperdiciado, casi como si no lo hubieras vivido. Diariamente tenemos la capacidad de investigar y de conocer cosas nuevas. Un idioma, un arte, un instrumento musical, un oficio… hay tanto por aprender.

 

  1. Lee más.

Tiene que ver con el punto anterior pero no es lo mismo.

El cerebro es un órgano vivo que requiere de alimento para fortalecerse y no atrofiarse. Lo que lees lo nutre, incrementa tu conocimiento y aumenta tu acervo cultural. Busca literatura que también alimente tu espíritu y también ¿por qué no? que te dé temas de conversación con los demás.

 

  1. Organízate.

Unos minutos en la noche para revisar tu agenda, pendientes, prioridades, rutas y hasta la vestimenta que usarás al día siguiente; te permitirá salir en tiempo y forma de tu casa, te ahorrará muchos minutos y te liberará de mucho estrés permitiéndote llegar a tiempo a la casa u oficina. Empezar el día relajado hará maravillas en tu actitud y en tu productividad.

 

  1. Madruga.

Casi toda la gente exitosa e influyente es madrugadora. El simple hecho de hacerlo te permitirá hacer ejercicio, desayunar bien, enterarte de lo que está pasando en el mundo, planear bien el día, avanzar en tus pendientes y la recompensa mayor podría ser el darte unos minutos para ti solo.

 

  1. Sé más sociable.

Este además de ser un tema de amabilidad, cortesía y empatía, al tratar a los demás como te gustaría ser tratado. Sonreír para conocer gente, esto te abrirá más puertas. Hay una frase de Benjamín Franklin que resume la esencia de esto: “Sé amable con todos, sociable con muchos, íntimo de pocos, amigo de uno y enemigo de ninguno”.

 

  1. Desenchúfate.

Vivimos en una era tecnológica donde los gadgets, las apps, las redes, los mails, la comunicación intensa y constante son indispensables para trabajar y producir.

Aunque también es cierto que hemos desarrollado una dependencia y en muchos casos una fuerte adicción a esto, lo cual sin darnos cuenta nos genera un estrés terrible. Date pausas, una hora con y otra hora sin celular. No sustituyas jamás el contacto en vivo y a todo color de los tuyos privilegiando a los que no están junto a ti, no caigas en el “estar cerca de los que están lejos y lejos de los que están cerca”.

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