01
oct

El dato es apabullante. Los niños sonríen una media de 400 veces al día mientras que tan solo un 33% de los adultos lo hacemos más de 20 veces al día. ¿Acaso dejamos de ser felices a medida que pasan los años o simplemente olvidamos el extraordinario poder que una sonrisa puede provocar en nosotros? Hoy, el Día Internacional de la sonrisa, recordamos las razones para sonreír.

No hay nada más contagioso que una sonrisa. Las sonrisas desarman y conectan a las personas de manera fulminante. Sonreír no solo ahuyenta conflictos y predispone a vivir experiencias positivas, sino que además está relacionado con el bienestar emocional y físico. Hoy, el milagroso poder de la sonrisa.

  1. Sonreír provoca emociones positivas

La teoría de la retroalimentación facial la apuntó el mismísimo Darwin afirmando que incluso la simulación de una emoción podía provocar un efecto real en nuestra mente. Es decir, cuando sonríes, la vida cambia a mejor, ocurren cosas buenas incluso si la sonrisa inicial era fingida.

  1. Sonreír es contagioso

El ser humano actúa por reciprocidad, es decir, por imitación. Sentirse aceptado en un grupo obliga de manera subliminar a adoptar sus mismos registros. Si sonríes por la calle, en una tienda, al subir al autobús, las personas que se crucen a tu paso devolverán la sonrisa y de esa forma, se producirá en ti una percepción de bienestar contigo mismo y con las cosas que te rodean. Y todo por una sencilla sonrisa.

  1. La gente sonriente cae mejor

Las personas que sonríen con frecuencia son consideradas amigables, cercanas y de confianza. Eso no quiere decir que rías todo el tiempo. No es lo mismo. Sonreír es encarar la vida con optimismo y mostrarte receptivo ante los demás.

Por el contrario, las personas que no sonríen jamás expresan poder y cierta distancia o superioridad. Reconocerás rápidamente a las personas que les gusta adoptar este rol en su ámbito personal o profesional.

  1. Sonreír ayuda a trabajar de manera más efectiva

En situaciones de estrés o presión, las personas solemos contentrarnos en el problema y no mirar con imaginación otras opciones de solución. Sonreír aporta distensión a la tensión, y por tanto, favorece el esfuerzo creativo.

La gente flexible, con imaginación, que aporta humor o añade un tono de cordialidad durante un conflicto, contribuye a ampliar las miras y encontrar soluciones efectivas inesperadas. ¿Encallado en un problema? Piensa, pero sonríe.

  1. Las personas sonrientes ligan más

La sonrisa es una llamada al coqueteo. Al menos, esto es así de acuerdo a la percepción masculina. Es decir, los hombres se sienten atraídos si una mujer les sonríe, seguramente porque la sonrisa viene asociada a un menor riesgo de rechazo. Sin embargo, esto no ocurre así en el caso de las mujeres. Según los estudios, a ellas les seducen más los rasgos serios, gestos pensativos e incluso actitudes un tanto tímidas. Por tanto, en asuntos de cortejo, las sonrisas es cosa de mujeres.

  1. La sonrisa es buena para nuestra salud

Sonreír libera endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo. También, sonreír, reduce hormonas causantes del estrés como la adrenalina, cortisol y dopamina, incluso baja nuestra presión arterial.

Hay quien se atreve a afirmar que una sonrisa sincera procedente de alguien a quien queremos; nuestro bebé, nuestra pareja, nuestros amigos o familiares… crea en nosotros una sensación de placer superior al sexo, comer chocolate o ir de compras.

Ya lo sabemos, una sonrisa llama a otra sonrisa y al final del día o de una vida entera nos trae importantes beneficios para nosotros y las personas que nos rodean.

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