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Niños y adolescentes, de cada vez edades más tempranas, abusando de sus padres sin la menor conciencia. A esta situación, los expertos la definen como “el síndrome del emperador”. Hoy analizamos las causas más frecuentes:

  • Poca dedicación de los padres: los progenitores ausentes palian su sentimiento de culpa consintiendo todos los caprichos, transmitiendo a los pequeños la equivocada idea de que ellos son el centro del universo.

    Los especialistas en la materia, nos hablan de dos recomendaciones básicas para evitar que los niños se conviertan en tiranos:

    • Fomentar el desarrollo de la inteligencia emocional y la conciencia. Ayudar a nuestros hijos a reconocer sus propias emociones y la de los demás, fomentando la empatía. Es especialmente útil animarles a realizar acciones altruistas para valorar su efecto en los demás.
    • Enseñarles a desarrollar actividades no violentas. Educar con el ejemplo. Los adultos deben practicar la escucha y el diálogo respetuoso.
    • Poner barreras claras. No tolerar la violencia ni el engaño bajo ningún concepto. Establecer líneas rojas que los niños sepan que no pueden cruzar. Los límites ayudan a los niños a convertirse en personas seguras, autónomas y felices.

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