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Según los expertos, los buenos hábitos alimenticios se inculcan desde niño. Por eso es tan importe educarles y lograr que adquieran una relación saludable con la comida. Hoy, repasamos algunos trucos para educar en una buena alimentación.

 

Un gesto habitual de los adultos es buscar en la comida, emociones que nos reconforten de experiencias positivas o negativas. Una manera de celebrar acontecimientos, por ejemplo, o recompensar un mal día.  Dicen los psicólogos que educar con la comida como premio puede favorecer conductas de desorden basadas en el recurso de consolación. Asociaciones que frecuentemente tienen origen en la infancia. Si premiamos a un niño con un dulce cuando está triste, es posible que recurra a él en el futuro cuando se enfrente a una situación complicada. A esta circunstancia se le denomina “alimentación emocional” que, provoca una satisfacción momentánea, un placer provisional que desaparecerá en el momento que acabemos de comer.

 

Por tanto, es importante evitar educar a los niños a través de la comida, con sistemas de premios y castigos, para garantizar que no desarrollen problemas de salud a corto y largo plazo como pueden ser sobrepeso, obesidad o trastornos alimenticios, etc. Además, estos premios suelen tratarse de alimentos poco saludables y de alto contenido calórico (helados, golosinas, chuches o patatas fritas…), por tanto, el mensaje que les damos, sin quererlo, es que estos alimentos son mejor que los otros, dado que son un premio. En el caso de emplear la técnica del premio, es preferible, optar por platos divertidos y originales en el que ellos colaboren como tentempiés, brochetas de fruta, helados naturales.

 

Los niños funcionan bien con las rutinas. Por tanto, lo más recomendable es establecer un horario de comidas regular evitando que coman a deshora, así como generar un entorno agradable en la mesa.

 

¿Cómo detectar cualquier desorden emocional relacionado con la alimentación?

 

  • Si notas que tu hijo ingiere más cantidad de lo normal.
  • Si se siente culpable después de comer.
  • Si siente una necesidad urgente o come de manera compulsiva.
  • Si come fuera de los horarios habituales.
  • Si come a escondidas.

 

Buenos consejos para favorecer una alimentación saludable:

  • Presenta las frutas y verduras de manera creativa, para que sean apetecibles.
  • No les obligues a comer, puede ser contraproducente. Intenta razonar con ellos.
  • Cocina con ellos. Si se involucra en la receta, es muy probable que luego coman.
  • Evita distracciones como la televisión. No les ayudará a centrarse en la comida.
  • Si comen mucho, no les proporciones platos muy calóricos pero sí mucho agua.
  • Nunca les permitas saltarse el desayuno, para no comer en exceso después.
  • Da ejemplo. Un niño que ve orden, mantiene orden en el futuro.

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