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nov

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No dejes que las bajas temperaturas disminuyan tus ganas de hacer cosas. El invierno trae cosas únicas que solo puedes empezar a disfrutar ahora. Hoy, te contamos nuestras favoritas:

Estrenar pijama y sacar el edredón nórdico

¿Hay algo más gustoso que taparse hasta el cuello con el edredón nórdico de plumón de pato y con las sábanas recién lavadas?. Sacar el pijama calentito, preparar los calcetines de invierno y darle un nuevo aire a tu dormitorio es uno de los placeres únicos de esta temporada.

Recuperar las comidas calientes

Se acabó el gazpacho, el melón con jamón, el helado o la ensalada mixta. Llega el tiempo de un buen puchero con su sopa y sus garbanzos. Vuelven los platos de cuchara, las recetas de la abuela, el plato calentito que recupera tu alma en los días grises. Todo eso, empieza ahora.

Disfrutar de las castañas y el chocolate caliente

Esos sabores que nos “tele-transportan” al pasado. Las castañas asadas tienen ese algo romántico que nos acerca a nuestras raíces. El pueblo, las vacaciones, las acampadas con los amigos frente a una hoguera, la Navidad y los paseos de invierno por la ciudad. Lo mismo ocurre con los desayunos con churros y chocolate caliente. ¡Qué bueno despertar así un domingo de invierno!.

Volver al “sofá-manta”.

Se acabó la época de sentirse culpable por estar tirado en el sofá, vagueando, sin hacer nada más. Llegan el momento de acurrucarse delante de una buena peli solo o acompañado. Los fin de semana invernales tienen esos lujos.

Visitar museos, parques temáticos o locales de moda sin hacer cola.

El lado positivo de las bajas temperaturas es que la gente sale menos.

Un panorama perfecto para visitar los lugares que en temporadas altas se vuelven imposibles: el zoo, los museos, las terrazas y restaurantes de moda y hasta los parques temáticos.

Acampar en el salón

Hacer planes con niños en invierno requiere mucha creatividad.

Monta una carpa, haz un fuerte bajo la mesa grande con unas sábanas, o si te cabe, monta la tienda de campaña. Deja que los niños jueguen a estar de acampada y que pasen la noche durmiendo ahí, con sus mantas y almohadas, sus linternas y sus juegos. La imaginación es el juguete más entretenido. Seguro que recordarán esos días toda la vida.

Tardes de cine y cuentos

En verano apetece salir y estar fuera, pero el invierno es otra cosa. Las tardes temáticas de cine y cuentos son muy divertidas en familia, podéis poner una saga de películas y disfrazaros con ropa vieja o pintaros la cara. Un maratón de documentales o de vuestra serie preferida también arreglará cualquier día de invierno en el que el mal tiempo es la excusa perfecta para descansar calentito en casa.

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