05
sep

detox

El hígado es uno de los órganos que participan en el proceso de limpieza del organismo, filtrando y removiendo las toxinas que viajan a través de la sangre. Su buen funcionamiento es clave para gozar una buena calidad de vida, ya que, entre otras cosas, también interfiere en el metabolismo y la producción de algunas hormonas.

El problema es que, debido a los malos hábitos de vida y la exposición a ambientes contaminados, su salud tiende a deteriorarse, y desencadena distintas afecciones. Estas son las más comunes:

 

  1. Aumento de peso inexplicable

La acumulación excesiva de toxinas en el hígado interfiere en su capacidad para ayudar a digerir las grasas y, por lo tanto, afecta los procesos que ayudan a removerlas del organismo.

Esta condición impide mantener un peso saludable, incluso cuando se sigue una dieta controlada en calorías.

El cuerpo almacena células de grasa llenas de toxinas que, al no ser procesadas en el hígado, se van depositando en varias partes del cuerpo.

 

  1. Fatiga crónica

 

Una constante sensación de cansancio, o bien, experimentar los

síntomas de la fatiga crónica, también indica que el hígado está

sobrecargado de toxinas. Su falta de control produce dolor, inflamación y otras molestias que reducen la capacidad para realizar varias de las tareas cotidianas.

 

  1. Sudoración y mal olor corporal

Aunque muchos de nosotros lo ignoramos, las funciones hepáticas también tienen relación con la temperatura y el olor corporal. Esto se debe a que el cuerpo busca regular la temperatura, ya que el organismo se sobrecalienta en su lucha contra los agentes tóxicos y bacterias.

  1. Acné quístico

La aparición repentina de granos de acné puede indicar un problema hormonal o fallas en el sistema hepático.

Si los granos son grandes, inflamados y tienden a dejar cicatrices en la piel, es probable que su origen tenga que ver con el mal funcionamiento de este órgano.

Por lo general, quienes padecen este problema cutáneo debido a la retención de toxinas tienden a tener dificultades en su control.

  1. Alergias

Dado que las toxinas reducen la capacidad que tiene el hígado para depurarse, se produce una respuesta autoinmunitaria que conlleva a reacciones alérgicas. Los anticuerpos que se crean en esta parte del cuerpo logran detectar que algo no está bien y, de inmediato, atacan los alérgenos que afectan la salud. Al verse comprometida esta función debido a las fallas en este órgano, se acumula demasiada histamina en el organismo y se generan molestias como: sensación de inflamación, comezón en todo el cuerpo, dolores de cabeza y congestión nasal.

  1. Reflujo gastroesofágico

Si bien el reflujo gastroesofágico es una reacción común de la indigestión y los problemas estomacales, su presencia también podría indicar que el hígado está lleno de toxinas.

Tras comprometerse las funciones de este órgano excretor, el pH de la sangre se altera y provoca exceso de acidez. Su falta de control irrita el revestimiento del estómago y debilita el esfínter que impide el paso de los jugos ácidos.

  1. Mal aliento

Cuando el mal aliento se convierte en un síntoma persistente, a pesar de tener buenos hábitos de higiene oral, es probable que el hígado esté teniendo dificultades para procesar las toxinas que filtra de la sangre. Al ralentizarse sus funciones, los desechos se acumulan en sus tejidos y, en muchos pacientes, producen un desagradable olor bucal. Incluso, si sufre de acumulación de metales pesados, este provoca un ligero sabor metálico en la boca.

 

Aquí va una deliciosa propuesta de zumo détox:

El zumo de naranja es delicioso y supone un aporte significativo de vitamina C. Batido con frutas como la pera, la manzana y el limón   potencia su efecto antioxidante para proteger el cuerpo de los radicales libres mientras facilita su limpieza.

Este batido natural es perfecto para disfrutar después del entrenamiento o a media mañana cuando el hambre ataca.

Ayuda a controlar la sensación de hambre y le proporciona energías al organismo para aumentar su rendimiento.

Ingredientes

  • 3 naranjas
  • ½ limón
  • 1 manzana
  • 1 pera

Preparación

  • Extrae el zumo de las tres naranjas y mézclalo con el jugo de medio limón.
  • Trocea la manzana y la pera, sin retirarles la cáscara, y agrégalas a la licuadora.
  • Incorpora los zumos sobre las frutas y bátelo todo a velocidad rápida para que se mezcle bien.

Modo de consumo

  • Tómalo recién hecho para aprovechar todas sus propiedades.
  • Puedes consumirlo en el desayuno o para recuperar las energías después del entrenamiento.

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