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feb

Ocurren en los momentos más inoportunos, cuando dormimos o nos disponemos

a estirar las piernas y descansar. Los calambres son contracciones musculares

involuntarios que pueden provocarse por diferentes motivos. Hoy, cómo evitar las

molestas rampas.

Son muchos los factores que pueden producir calambres:

  • Pérdida en exceso de líquidos o sales minerales.
  • Falta de riego sanguíneo y por tanto, insuficiencia de oxígeno.
  • Esfuerzos prolongados.
  • Acumulación de ácido láctico, frecuente en los deportistas.
  • Movimientos bruscos o intensos mientras los músculos están fríos.
  • Contacto con agua fría de manera repentina.
  • Alcoholismo.
  • Sobrepeso.
  • Ingesta de determinados medicamentos.
  • Insuficiencia renal.
  • Fatiga muscular.
  • Embarazo.
  • Problemas metabólicos.
  • Deficiencia en los niveles de calcio y magnesio.
  • Falta de vitaminas.
  • Postura inadecuada al dormir.
  • Posición incorrecta a la hora de trabajar o estudiar.
  • Tensión emocional o ansiedad.
  • Poco movimiento de los músculos.
  • Llevar calzado con tacón durante mucho tiempo.

Lo más habitual es que los calambres se produzcan en las piernas creando una sensación de “tirón” o “latigazo” que posteriormente se convierte en hormigueo.

¿Qué debes hacer cuando sufres un calambre?

Lo primero de todo es estirar poco a poco el área afectada para aliviar el dolor y relajar el músculo contraído. La fisioterapia, los masajes o dormir sin almohadas son buenas medidas para evitar calambres en cuello y hombros.

Disciplinas como el taichí, el yoga, el pilates favorecen al estiramiento y la oxigenación de los músculos y tejidos. De esa forma, pueden nutrirse y repararse mejor.

En caso de crisis, puedes aplicar agua tibia o calor con una almohadilla eléctrica, incluso dormir ayudándote de un par de cojines a la altura de los talones.

Y por último, mediante la alimentación puedes contribuir a evitar calambres: incluye en tu dieta alimentos ricos en calcio como las naranjas, almendras, el brócoli, vegetales de hoja verde, leche de soja, o frutos secos ricos en magnesio como plátanos y las nueces, cereales integrales, cacao, judías, algas o harina de soja. Si haces mucho deporte, bebe agua de manera abundante y bebidas isotónicas. Intenta vestir de manera holgada, no abuses de los tacones, anda de puntillas para fortalecer los gemelos y toma diuréticos naturales.

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