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Salud – Promoción

 

No desayunar o desayunar de manera incorrecta es un factor de riesgo en la obesidad

          infantil. Sin embargo, solo el 3,8% de los niños lo hacen bien.

 

Según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo de España, el 20 por ciento de la población infantil y juvenil sólo toma un vaso de leche, mientras un 56 por ciento sólo acompaña la leche de algún producto que contiene hidratos de carbono. La mitad de esos niños dedica menos de 10 minutos a desayunar.

 

Antes que nada, es esencial hacer entender a los niños que el desayuno es una comida formal e importante en el día. Para ello, deben sentarse alrededor de la mesa y desayunar con calma. No podemos ir corriendo. Es preferible dormir 15 minutos menos y desayunar bien.

 

El desayuno es, según los nutricionistas, una de las comidas más importantes del día. Por eso, debe suponer, al menos, una cuarta parte de las necesidades nutricionales de un niño.

El desayuno ideal para un niño debe contener:

 

  1. 1.     Hidratos de carbono; pan, cereales y, de vez en cuando, algún producto de bollería.
  2. 2.     Fruta: en zumo o en porciones. Naranja, mandarina o plátano. No es necesario obligarles a comer una pieza completa de fruta.
  3. 3.     Proteínas: lácteos. Leche o yogures.

 

Los carbohidratos y el azúcar deben estar presentes en el desayuno pero no en exceso. Debemos evitar pasteles, cereales con azúcar, panes y magdalenas de carácter industrial. También es necesario reducir la cantidad de alimentos grasos como los huevos fritos, la panceta o las salchichas.

 

Porque si te cuidas hoy, lo notarás mañana. ¡Enseña a tus hijos a alimentarse bien!

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