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sep

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¿Quieres tener un día perfecto? Empieza y termina comiendo bien. Te proponemos un desayuno, una comida, una cena y dos tentempiés que te proporcionarán energía, buen humor, un montón de sustancias antioxidantes y pocas calorías. Este es nuestro consejo para disfrutar de un día nutricionalmente más feliz.

 

Nada más levantarte

Según los expertos, tomar cada mañana en ayunas un cóctel hecho con medio limón y una cucharada de aceite de oliva es un auténtico elixir antienvejecimiento. Esta mezcla aporta al organismo potentes agentes antiinflamatorios que previenen el envejecimiento de la piel y de todo el organismo.

 

Desayuno perfecto

Comienza con fruta natural: plátano y fresa, papaya, mango, melón… o un zumo recién hecho con las frutas que quieras y sin azúcar añadido. El plato fuerte será una tostada de pan integral con huevos revueltos y salmón, un huevo pasado por agua, jamón ibérico con tomate o jamón de york natural con queso de cabra. Todo ello lo puedes acompañar con un café con leche desnatada o vegetal, o una infusión. Y si aún te queda hueco para un capricho… toma un par de galletas de avena, un trocito de bizcocho casero o un par de onzas de chocolate negro.

 

A media mañana

El tentempié ideal puede ser una pieza de fruta, como un plátano pequeño, una manzana, un racimo de uvas o un melocotón. Puedes acompañarlo de una infusión inteligente, como la salvia (regula las hormonas femeninas) o el té verde, de efecto antioxidante. Si tienes más hambre, añade 5 ó 6 almendras naturales, 2 ó 3 nueces o unas pipas de calabaza peladas.

 

La hora de comer

Un bote de lentejas o garbanzos cocidos es una opción perfecta para preparar una ensalada como plato único. Añádele brotes de soja o alfalfa, palmitos, tomate, berros, pimiento, huevo duro, cebolla, especias. Si quieres aumentar la capacidad antioxidante de las legumbres, acompáñalas con una copa de vino tinto, cardiosaludable y antienvejecimiento. De postre. Para facilitar la digestión de las legumbres, no tomes fruta. Un yogur desnatado o una infusión será perfecta para levantarte de la mesa ligera y no tener la tripa hinchada durante toda la tarde.

 

Hora de merendar

Si al final de la tarde vas a ir al gym, necesitas combustible extra, como un plátano, una barrita de cereales, un puñadito de frutos secos, un mini bocadillo de fiambre sano, un par de galletas de avena con una infusión o un café con leche. Si no vas a hacer ejercicio, el tentempié será una pieza de fruta o un par de onzas de chocolate negro con un té verde. Contentar a tu paladar con pequeños caprichos saludables también te ayudará a controlar la ansiedad por la comida.

 

Una cena sencilla

Tu cena ideal debe ser sencilla, es decir, sana y más bien frugal para descansar bien y no acumular calorías durante la noche. Las proteínas serán el ingredientes estrella en tu plato. El acompañamiento ideal, verduras cocidas o a la plancha, más digestivas que las crudas. Un menú perfecto sería una ración de pescado azul a la plancha o al horno (por ejemplo, salmón en papillote), una rama de brócoli (la súper verdura), espinacas o acelgas.

 

Antes de dormir

Habrás oído mil veces que irte a cama con el estómago lleno es muy poco recomendable. Así que procura imitar a otros europeos y adelanta la hora de la cena; que pasen al menos dos horas antes de irte a dormir. Pero si puedes hacerlo, el mejor postre será un paseo. No sólo “bajarás” la cena sino que despejarás tu mente y te irás a la cama relajada, con el cuerpo y la mente en equilibrio.

 

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