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Para los más profanos en la materia, el TRX es un novedoso método de entrenamiento en suspensión inventado por los Navy SEAL. Es una opción ideal para personas que tengan poco tiempo para acudir al gimnasio, ya que permite instalarlo en tu habitación preferida del hogar y hacer ejercicio a cualquier hora.

 

La gran ventaja de está técnica reside en la autocarga, trabajar con el peso del cuerpo y la resistencia a la gravedad exigiendo un reequilibrio constante. Así, a parte del propio ejercicio, se activará la región lumbo-pelvica, clave en el cuerpo humano como punto de estabilización corporal para cualquier tipo de movimiento facilitando un control corporal, postural y equilibrio en cualquier tipo de tarea. Todo ello permite el desarrollo de la fuerza, resistencia, coordinación, flexibilidad, potencia y estabilidad,  fortaleciendo abdominales o, de manera específica, espalda, hombros, pecho, cadera y piernas.

 

Podemos decir que estamos realizando un entrenamiento en suspensión cuando, ya sea las manos o los pies, se encuentran apoyados o agarrados al sistema de anclaje, mientras que la parte opuesta del cuerpo se mantiene en contacto con el cuerpo. Para ello, debemos escoger un lugar en casa que nos permita anclar el aparato de manera segura (pared, puerta…) y, a su vez, realizar los movimientos con suficiente espacio, manteniendo siempre una buena postura y tensión de las correas y evitando la oscilación y el roce.

 

El material básico para practicar TRX no alcanza el kilo de peso, así que también es recomendable para aquellas personas que viajan mucho por motivos profesionales y no quieren perder la forma entre negocio y negocio.

 

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