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sep

Happy loving family. Father and his daughter child girl playing outdoors. Daddy and his child girl in an Superhero's costumes. Concept of Father's day.

 

Chóferes, entrenadores, guardaespaldas, profesores particulares y mayordomos… En resumen: padres estresados que acaban criando hijos agobiados e incapacitados por exceso de protección. ¿Tú también lo haces? Dale al link y ponte a prueba. Hoy te contamos cómo educar sin caer en la hiperpaternidad.

Los expertos alertan: “Tal vez, estamos criando a la generación más débil de la historia”. La buena noticia es que este panorama tiene solución: hacer menos caso a los niños o lo que es lo mismo “desatención sana”. Las causas, según explica el experto Carl Honoré en el libro, pueden buscarse en la «tormenta perfecta en la que intervienen la globalización y un aumento de competencia que, unidos a la inseguridad cada vez mayor en los lugares de trabajo, nos han hecho más ansiosos respecto a preparar a nuestros hijos para la vida adulta».  Es decir, tenemos miedo a equivocarnos, a traumatizarlos, a que no sean felices, miedo a no sacar de ellos lo mejor de sí.

La conclusión: «hoy queremos dientes perfectos, un cuerpo perfecto, las vacaciones y la casa perfecta y, obviamente, los niños perfectos para completar el cuadro». A esto hay que sumar el estrés del estilo de vida que nos han impuesto, que transmitimos a nuestros hijos con ese omnipresente «¡corre!» que nos persigue sin descanso y hace que, como explica la pedagoga Cristina Gutiérrez Lestón, «toda esta falta de tiempo y de espacio para ‘ser’ genere una serie de carencias emocionales en muchos niños y niñas, que no saben desenvolverse en un grupo de gente. Se sienten débiles y con un montón de miedos».

Un problema habitual que tiene fácil solución

La línea a seguir se denomina como «sana desatención» o lo que es lo mismo, hacer menos caso a los niños, sin anticipar todo tipo de contratiempos ni pasarse el día alrededor de ellos para intervenir a la mínima de cambio. En la lista de recomendaciones se incluyen otras muy curiosas y concretas, como la de no hablar en plural o no pasarse el día colgando fotos de los hijos en las redes sociales. «Esta avalancha, no solo esta consiguiendo matar la espontaneidad infantil, sino también crear pequeños narcisos».

Otro aspecto importante es el de la educación. Aquí la experta es clara: «la educación no consiste solamente en adquirir títulos (). Que su hijo o hija sean capaces de dar las gracias y de encajar una frustración es también parte fundamental de su formación». Es importante, además, no interferir demasiado en las decisiones del colegio e intentar que el niño aprenda a asumir sus propios errores.

Test de hiperpaternidad

Ponte a prueba, respondiendo al test que verás a continuación:

  1. ¿Tenías ya un plan trazado para las vidas de sus hijos antes de que nacieran?
  2. ¿Consideras que se han convertido en el eje de su existencia? 
  3. ¿Encuentras la paternidad o la maternidad más agotadora de lo que imaginaba?
  4. ¿Tu agenda familiar la marcan las actividades de tus hijos?
  5. ¿Notas que en el día a día no llegáis a todo, ni tú ni tus hijos?
  6. ¿Tus hijos menores de doce años tienen más de tres tardes ocupadas a la semana?
  7. ¿Les haces fotos con frecuencia y las cuelgas en las redes sociales?
  8. ¿Tus hijos necesitan que estés con ellos para dormirse?
  9. ¿Sufren miedos habitualmente?
  10. ¿Al recogerlos en el cole, cargas automáticamente con su mochila?
  11. ¿Les ayudas con los deberes (o se los haces) por sistema?
  12. ¿Te sientes culpable por no darles a sus hijos todo lo que piden?
  13. Con frecuencia, ¿hablas en plural cuando te refiere a tus hijos?
  14. ¿Has excusado alguna vez a tu hijo diciendo: “Es que tiene una baja tolerancia a la frustración”?
  15. ¿Comparas lo que hacen los hijos de los otros con lo que hacen los tuyos?
  16. ¿Llamas a tus hijos varias veces al día?
  17. ¿Tus hijos tienen profesor de refuerzo aunque no lo necesiten?
  18. ¿Los presionas para que hagan actividades que tú quieres que hagan?
  19. ¿Discrepas a menudo de los maestros e entrenadores de tus hijos?
  20. ¿Tus hijos se aburren con frecuencia?
  21. ¿Tus hijos colaboran regularmente en las tareas del hogar?
  22. ¿Estás satisfecho con la escuela de sus hijos?
  23. ¿Tus hijos comen de todo?
  24. Como familia, ¿tenéis alguna tardes libres, sin nada planificado?
  25. ¿Aceptas con deportividad que el equipo de tus hijos pierda?
  26. ¿Tus hijos son capaces de distraerse solos, sin supervisión adulta?
  27. ¿Tus hijos de más de doce años saben hacerse solos la comida?
  28. ¿Acepta que tomen una decisión por sí solos, aunque no la crea adecuada?
  29. ¿Tu hijo adolescente se despierta solo por las mañanas?
  30. ¿Les dices NO a sus hijos como mínimo una vez al día?

(Se puntúa: del 1 al 20, por cada SÍ 1 punto/ del 21 al 30, por cada NO, 1 punto)

Entre 0 y 5 puntos: Usted no es ni un hiperpadre ni una hipermadre; seguro que le critican

Entre 5 y 10 puntos: En sintonía con los tiempos, usted practica la hiperpaternidad de tanto en tanto

Entre 11 y 20 puntos: Es usted un hiperpadre o hipermadre “moderado” pero con peligro de convertirse en uno a tiempo completo (especialmente si ha contestado sí a las preguntas 1, 4, 11, 14, y 19)

Más de 20 puntos: Es hora de que empiece a dejar un poco en paz a sus hijos

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