02
jul

Aunque queremos mucho a nuestras abuelas, no siempre sus consejos son los más adecuados en nuestros días. En el post de hoy, rompemos antiguos mitos a la hora de curar las lesiones más comúnes del verano.

  • No apliques azúcar en las heridas. El azúcar en las heridas tiene poder antibacteriano, pero puede causar microsangrados. Al principio puede producir escozor y abundante secreción, y precisa cambios frecuentes de apósito. Aunque tiene sus defensores, la existencia de alternativas más eficaces, como la povidona yodada o la clorhexidina, hace poco recomendable su utilización.
  • Diversos estudios han investigado el efecto de la miel sobre las heridas. Aunque parece que las cicatriza más rápido que varios apósitos, los resultados no son lo suficientemente consistentes como para recomendarla.
  • No existen pruebas de que el usar aloe vera sobre la herida abierta sea beneficioso, aunque sí resulta positivo para curar algunos tipos de quemaduras y úlceras (además de tener múltiples ventajas sobre la piel intacta).
  • No hay evidencia de que otros remedios caseros como el barro, utilizado para las picaduras de insectos, o la pasta de dientes, muy usada para tratar las quemaduras, sean útiles. El barro, aunque alivia el dolor, puede provocar una sobreinfección bacteriana de la herida y, en el caso de la pasta de dientes, su uso está desaconsejado porque puede provocar una mayor irritación de la quemadura.
  • El sol no es conveniente, pues puede inflamar la herida y pigmentar la piel. Se recomienda aplicar siempre protector solar en la cicatriz.
  • No es bueno soplar ni aplicar saliva sobre la herida, ya que podemos facilitar la presencia de bacterias

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