01
ago

shutterstock_445423135

 

Pues, aunque parezca mentira las vacaciones también deprimen. Algunas personas, no pueden desconectar del trabajo y sus preocupaciones familiares cuando se encuentra de vacaciones. La mente no parece preparada para ese parón y cuesta que se relaje. Los especialista explican que, unos días antes de disfrutar de nuestro periodo de asueto, se produce un aumento del estrés porque no queremos dejar ningún calvo suelto cuando nos marchamos. Solucionamos temas de trabajo a última hora, compras, preparativos…todo esto nos produce ansiedad, una ansiedad que nos llevamos de vacaciones sin darnos cuenta.

No es extraño, que los dos o tres primeros días de descanso nos encontremos agitados, tristes, irritables, se considera un periodo de transición hasta que nuestro cerebro consigue relajarse y disfrutar de la nueva situación. Si el periodo adaptativo se alarga, estaríamos hablando de una posible depresión de la tumbona. Este término fue acuñado por los doctores de la clínica psiquiátrica Wagner-Jauregg de Linz, en Austria, quienes empezaron a darse cuenta de que a una parte de la población le costaba cortar con la rutina de golpe y comenzar a reposar.

También ocurre que, al tener más tiempo para pensar en nosotros mismos y a interactuar con nuestros familiares, comprendamos entonces que no tenemos la vida que deseamos y eso nos afecte durante el periodo vacacional. Las estadísticas hablan de un porcentaje importante de parejas que rompen durante la época estival, e incluso las infidelidades son más frecuentes en estos días.

Otro de los factores de la depresión vacacional es la idealización de las vacaciones. Se tiende a creer que una felicidad total debe embargarnos en esos días. Disfrutar de aquello que no hacemos durante el año, pasar más tiempo con la familia, visitar lugares idílicos, comer delicatessen… Nunca la realidad se acomoda a nuestras altas expectativas, lo que conlleva una decepción. Nos presionamos para que sean días perfectos, parece no estar permitido volver a tu día a día diciendo que tus vacaciones han sido un fracaso, o simplemente menos excitantes de lo planeábamos. Esto nos provoca ansiedad, tristeza, y una cierta incapacidad de disfrutar el momento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *