04
jul

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Terminan las clases, empiezan las vacaciones y con ellas, comienzan los conflictos: problemas de convivencia padres e hijos provocados por las situaciones más cotidianas. Hoy, dosis extra de flexibilidad y mano izquierda para lidiar con los conflictos del día a día, sobretodo para evitar que el día termine de la forma que más odias, con enfados y castigos.

Pedro de 8 años está jugando con un video juego. A las 20:00h, su padre le dice:

“Pedro, a la ducha”. Pedro no contesta. “Pedro ¿me has oído?. A la ducha”.

“Siiiii, ya voy”. “No, vete ya. Llevas toda la tarde jugando a la maquinita”. “Qué siiiiiiiiiiii.”A los diez minutos: “¡PEDRO, no te lo digo más. Vete a ducharte YA.!” (Silencio). “¡¿ME QUIERES ESCUCHAR? Deja la maquinita!”. (Silencio). “SE ACABÓ”. Te levantas, le quitas la maquinita al niño. “Y AHORA NO LA COGES EN TODO EL FIN DE SEMANA”

¿Os suena de algo? Aunque sea la manera más habitual que usamos para que nuestro hijo haga las cosas, creo que es bastante obvio que no funciona, porque debemos repetir las cosas una y otra vez y encima terminamos las dos partes enfadadas.

Entonces, ¿qué podemos hacer diferente?. Hoy, compartimos 8 técnicas de disciplina positiva para no repetirte cuando tu hijo no obedece.

 

  1. Habla con tu hijo y dile que a partir de ahora no vas a insistirle para que haga las cosas, porque es responsabilidad suya. Asegúrate de que el niño conozca los horarios de las actividades principales: comidas, ducha, ir a la cama…y pon carteles si lo consideras necesario. Si los hacéis juntos, gana efectividad.
  1. Enséñale a utilizar la alarma del reloj y sugiérele que podría ser él quien controle los tiempos. Por ejemplo, si a las 8 debe entrar a ducharse, rétale a que lo consiga. Como un juego. Recuerda las normas al principio, pero SOLO UNA VEZ. Tu reto será dejar incluso de recordárselas. Si se olvida, pregúntale para que reflexione y lo diga él.
  1.   Permite que asuma las consecuencias. Si se ducha más tarde, el horario de la cena se acorta o lo que le guste hacer después porque a las 9:30h debe ir a la cama. Y HAZLO. Esto también debe saberlo de antemano.
  1.   Prueba a cambiar las órdenes por las preguntas: Pedro ¿Qué te toca hacer ahora? Y deja que el niño responda. No le contestes tú. Si sonríe de forma pícara, responde: “Confío verte duchado en 20 minutos para cenar”. Y ya está. Vete. Si tu hijo no deja la maquinita, cuando pase el tiempo cena sin avisarle, si se sienta a cenar, recuérdale o mejor pregúntale, que debe hacer antes de la cena, y que él piense. Lo más probable es que se vaya a duchar corriendo. Aunque se haya duchado rápido, y te imagines que no muy bien, simplemente dale las gracias cuando se siente a la mesa aún con todo el cuello mojado.
  1. Evita cualquier comentario del tipo ya estás otra vez todo mojado, te vas a mojar el pijama, vas a coger una pulmonía… y pregúntale con cariño si necesita una toalla para secarse o si quiere tu ayuda para secarse con el secador. Recuerda que el objetivo es que comience a hacer las cosas sin estar repitiéndoselo constantemente. Enseñarle a secarse bien puede ser el siguiente objetivo.
  1. Si la escena se repite con frecuencia. Podrías sentarte con tu hijo y comentarle que como todas las tardes se repite la misma escena te gustaría buscar posibles soluciones con él. Coge lápiz y papel y apunta todas las propuestas vengan de donde vengan y por muy locas que sean. Después puede leerlas, descartar las que no vengan bien a una de las partes y dejar las que podrían valer para los dos y permite que sea el niño quien elija cual quiere probar y se comprometa a cumplirla. (Si la decide el niño es más probable que la cumpla). Si en esa semana, el niño no cumple con lo acordado, puedes decirle ¿qué habíamos acordado sobre esto? (con el tono más cariñoso del mundo y que no suene a prebronca) y si sigue sin hacerlo, debéis sentaros y buscar nuevas soluciones
  2. Otra técnica que funciona o facilita que fluyan las situaciones es avisar con antelación. A nadie (incluido nosotros)nos gusta que nos avisen sobre la marcha que lo bueno se acaba, lo que nos gusta hay que dejarlo. Y los niños, por no tener aún la misma madurez mental que nosotros, tienen menor resistencia a la frustración.
  1. Y otra, dar opciones: ¿prefieres ducharte ahora o después de la cena? Y permite que elija.

Ten paciencia y recuerda que tus hijos deben aprender y no obedecer.

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