02
jul

Las vacaciones nos ofrecen un montón de nuevas experiencias; deportes, viajes en familia, aventuras, nuevos sabores y cambios de temperaturas. Momentos divertidos que pueden ocasionarnos algún que otro percance. Hoy, te ayudamos a preparar el botiquín perfecto para unas vacaciones sin sobresaltos. ¡Prevenidos y felices días!

  1. Material de curas: apósitos, tijeras, esparadrapo, antiséptico (alcohol, agua oxigenada, povidona yodada o la clorhexidina ),… Tan importante como llevarlos es saber utilizarlos correctamente.
  2. Un termómetro, preferentemente irrompible.
  3. Tu medicamento habitual para la fiebre y el dolor. Si tienes pensado caminar mucho, quizás te convenga echar en el botiquín alguna pomada analgésica para calmar dolores o molestias en una zona local.
  4. Un antidiarreico, sobre todo si viajas a zonas en las que desconoces la calidad del agua y de los alimentos. Las altas temperaturas y la deshidratación que causa la diarrea hacen que sea indispensable rehidratarnos, por lo que el suero también será un buen aliado.
  5. Antiácidos. Las probabilidades de que comas más de la cuenta o ingieras alimentos que tu estómago no “tolera bien” son altas en vacaciones, así que vete preparado para las digestiones pesadas y un posible ardor de estómago.
  6. Si tienes alergia, recuerda llevar antihistamínicos. Aunque no es especialmente época de polen, si eres alérgico al polvo o a los ácaros, te pueden afectar en los típicos apartamentos de verano que no se usan habitualmente.
  7. Un botecito con polvos de talco. Además de ser un buen aliado para las manchas de grasa, puede ayudar en las rozaduras de muslos y axilas. También se pueden poner en el calzado si vas a caminar mucho.
  8. Repelente de insectos, siempre teniendo en cuenta el destino del viaje y la edad de quien lo va a usar. También es recomendable llevar una loción de amoníaco para el alivio inmediato de picaduras de mosquitos o medusas.
  9. Protector solar y productos para cuidar la piel. Recuerda usar un fotoprotector a diario, ya que la quemadura solar es uno de los problemas más peligrosos y recurrentes de la época estival. Aplícatelo 30 minutos antes de salir de casa, renuévalo cada 2 horas y aplica de nuevo tras cada chapuzón si te bañas.

Consejos para que los medicamentos se conserven en buenas condiciones:

  • Guardarlos en un lugar fresco y seco, protegidos siempre del sol. De esta manera, evitaremos cualquier alteración.
  • Conservarlos en su envase original porque así se garantizará su validez hasta la fecha indicada en el etiquetado del producto.
  • Tener en cuenta la fecha de caducidad y, cuando la hayan superado, llevarlos al punto SIGREde la farmacia. Un medicamento caducado puede ser menos eficaz y, en algunos casos, ser tóxico.
  • Hay medicamentos, como los colirios y algunos jarabes y suspensiones que se preparan en casa, que deben utilizarse antes de un plazo determinado, por lo que conviene apuntar la fe-cha de apertura en la propia caja. Además, una vez abiertos puede ser que requieran refrigeración, así que siempre se debe leer el etiquetado y el prospecto para saber cómo conservarlos adecuadamente tras su apertura y/o preparación.
  • Si el medicamento no necesita frío, no se debe almacenar en la nevera ya que no va a con-servarse mejor por hacerlo.

Especial atención merecen los medicamentos termolábiles, que son aquellos que precisan temperaturas bajas para su conservación, habitualmente entre 2 y 8 °C. Entre ellos se encuentran las insulinas, vacunas y también algunos antibióticos, todos ellos de una importancia vital. En este caso, es muy importante que no se rompa la cadena de frío desde su fabricación hasta el momento de su administración al paciente.  Algunas de las recomendaciones a seguir son:

  • Leer atentamente el envase (que debe llevar el símbolo *) y el prospecto, en el que se encuentran las correctas condiciones de conservación.
  • Evitar que se congelen. Este punto es especialmente importante en el caso de la insulina. Si existen dudas, se puede comparar con otro envase que no se haya congelado y ver si no han aparecido posos ni cambios de coloración. Aun así, en caso de duda, lo recomendable es desechar ese envase y abrir uno nuevo, dada la importancia del tratamiento.
  • Algunas insulinas solo precisan estar en la nevera antes de usarlas, pero una vez abiertas, deben permanecer a temperatura ambiental (siempre y cuando sea inferior a 25 °C), para evitar el dolor al inyectarlas.
  • La caducidad de los medicamentos termolábiles suele ser corta. Por eso, es necesario prestar especial atención.
  • Cuidado con el transporte, sobre todo en verano. Se deben utilizar neveras o recipientes isotérmicos y meterlos en el frigorífico de casa lo antes posible.

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